Mira esos ojos… fijos, inyectados en sangre, mirando a través de ti con una intensidad desquiciada. Esa sonrisa retorcida y desgarradora no es humana. La tensión es tan brutal que su propia cara se está desmoronando, agrietándose como tierra seca y revelando la verdadera oscuridad que lleva dentro. Las salpicaduras explosivas y caóticas del fondo gritan peligro a los cuatro vientos.
¡No te detengas a admirar los detalles! Si te encuentras con esta mirada frentre a frente, solo hay una regla de oro: ¡CORRE POR TU VIDA ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE! Una obra imprescindible para los coleccionistas de la intensidad pura del anime.





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